Mi primera mudanza… ¡CON UN BEBÉ!

¡Buenos días!

Ya no sé ni cuánto tiempo llevo desconectada… Y me da mucha pena, porque había cogido un ritmo muy bueno de publicaciones y además os leía todos vuestros posts y comentaba… Pero la semana pasada hubo un “pause” en mi vida y parece que hoy, por fin, empieza a girar de nuevo.

Nos hemos tenido que mudar a un pueblo de San Sebastián por cuestiones de trabajo y, tenía que hacer un viaje de 7 horas con un bebé hiperactivo y con todas las cosas que nos teníamos que llevar, así que estaba, como diría Carlos, con el #TOCatope.

Y he dicho, pues nada, el primer post que haga a la vuelta será mi experiencia con la mudanza y el viajar con Sofía. ¡Vamos a ello!

Haciendo maletas, ¡socorro!

Pues sí, aquí llegó mi primer caos. Deciros que nos hemos mudado sólo para 4 meses (en principio), así que no tenía por qué traerme todo lo de mi casa, si no, ya no sé qué hubiera sido de mí. En el momento de ponerme a decidir qué me llevaba y qué no, entré en pánico. La gente me decía, “sólo lo imprescindible” y claro, yo desde mi mente de madre primeriza, TODO lo veía imprescindible.

Ropa

Aquí no dudé, todo lo que tenía de Sofía, a la maleta. Básicamente porque tampoco es tanto y porque en un mes le estará todo pequeño. En cuanto a ropa de cama con un par de juegos de sabanas tenía, siempre hay tiempo de comprar algo aquí si hay incidentes. Igual con las toallas, dos juegos. A esto añadidle las toallas de la playa, los bañadores, los pañales bañador, la Quechua para el sol…

Aseo

Cogí una bolsa con gel, crema hidratante, champú y cremas del culete, ya que todavía tenemos de las que nos regalaron antes de nacer Sofía (¡esos regalos sí que molan!). La bañera con el cambiador, como que no nos la íbamos a traer, así que el primer día me tocó el show de bañarla como veis en la foto, aunque ya el segundo día me hice con una de estas bañeras de plástico de los chinos que tan bien nos sacan del apuro.

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Juguetes

Aquí pequé de principiante. Me he traído un montón y creo que con menos de la mitad, bastaban. Pero también me daba por pensar que cuando volviéramos igual era grande para alguno de esos juguetes y no los había disfrutado suficiente… Primeriza total.

¿Parque o cuna?

Yo soy SUPER FAN del parque. Durante el día meto ahí a Sofía un montón de veces. No es que la deje sola (no le hace mucha gracia, claro) pero estando a su lado ella juega mejor ahí dentro. Es un pequeño trasto, así que ahí puede levantarse, andar, tirarse y todas esas maldades que tanto le gustan y sin hacerse daño. Y para no traer también la cuna, cogimos el colchón bueno y está durmiendo en el mismo parque /cuna. Lo paso del salón al dormitorio y listo.

A comer

Aquí también os podéis reír de mí (en las redes ya lo hicieron). Antes de venir me fui a comprar un cargamento de la leche que utilizo con Sofía y de sus cereales. Y me decían, oye, que aquí también hay supermercados. Y sí, lo hay. Pero como imaginaba no están esas super ofertas que yo cojo en los de allí. ¡AJÁ! En cuanto a cacharrería varia, biberones, cucharas, botes para llevar la comida, platos y la trona. También me podía haber comprado una de viaje pero no, yo me traje la grande. Ahí, sin escatimar en espacio maleteril.

Transportes

En el viaje vinimos con el grupo 0, a contramarcha, siempre a contramarcha. Luego me traje su silla de paseo (la del trío de Peg-Perego) y, ademas, me traje un carrito que tengo que compramos sólo para playa y montaña. Por dios, ahora que lo escribo me doy cuenta de lo innecesario dela mitad de lo que he cogido. Bien por mí.

¿Cómo viajar?

Ahi estaba mi panico. ¿Como le meto a Sofía, que no para quieta ni dos segundos, un viaje de 7 horas en un coche? Pues bien, nosotros encontramos la solución y fue viajar de noche. Carlos estuvo durmiendo el domingo para poder conducir y llegamos aquí a las 6 y media de la mañana. No hace falta que os diga que me parece inhumano, ¿no? Pero bueno, él creía que era mejor así y así lo hicimos.

La niña no notó el viaje, eso es cierto. Fue durmiendo todo el camino y cuando llegamos era su hora de despertar, así que como si nada. Al día siguiente estuvo más cansada de lo normal, que menos. Eso sí, yo dormí poquito en el coche porque quería estar ahí dando apoyo moral al menos… Y el día siguiente con Sofía se me hizo ETERNO.

En resumidas cuentas…

Mudarte con un bebé es dos veces más caótico si se puede. Y si eres primeriza y una pringada como yo, más. Y sólo de pensar que en un abrir y cerrar de ojos habrá que volver a hacerlo pero para volver a casa… Me entra el pánico de nuevo.

Pero oye, eso ya llegará no adelantemos acontecimientos.

Y vosotros, ¿os habéis mudado con niños? ¿Tenéis algún consejo para mi vuelta?

Recordad que os cuento nuestra experiencia aquí en el País Vasco en mi Instagram y en mi canal de Youtube a partir del viernes.

Sonríe, aunque el coche vaya hasta los topes.

Marta.

8 ideas sobre “Mi primera mudanza… ¡CON UN BEBÉ!”

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