Amar en tiempos difíciles

Estas semanas están siendo muy duras. Llevamos mucho tiempo sufriendo la falta de paz, viendo como el odio, las muertes, el sufrimiento va en aumento… Pero la semana pasada nos tocó más de cerca y eso… Se nota. Así que España se está recuperando del mazazo y, además, está luchando con otros frentes abiertos desde ese momento.

Las consecuencias.

Normalmente (por suerte) no tenemos que escuchar ni leer ciertas cosas, pero cuando hay problemas de este tipo… Surgen. Surgen actos, comentarios y actitudes racistas. Por miedo, por rabia, por ira, por ignorancia… No me preguntéis por qué. Pero ahí tenemos a algunos padres (y digo padres porque ahora mi visión se centra en la maternidad y la educación de los que serán nuestro futuro) dando esas palabras como ejemplo a sus hijos. ¿De qué nos sorprenderemos en un mañana si la sociedad es intolerante, xenofoba y se basa en el odio al de al lado? Pues eso, es lo que les están enseñando. A odiar, a separar, a discriminar, a generalizar (cuando les interesa).

A lo mejor mañana eres tú el que tiene que salir de aquí. No trates a los demás como no e gustaría que hicieran contigo. Recogerás lo que siembres.

Y una cosa antes de ir con lo que quería decir hoy… Ojalá la vida no les haga ser lo que ellos acusan. O sí, que quizá así se podrían poner un poquito en el lugar del otro. Porque todo se ve muy bien (y me incluyo) desde tu casa, tu sofá, con todos los privilegios en tu mano y con un país que vive en paz, en el que tienes la libertad para soltar barbaridades (aunque recordemos que incitar al odio es delito, directamente) y cuando sales de él sólo por gusto. (Porque claro, que tú te vayas de vacaciones a Roma sí que vale, porque tú eres tú y te crees superior a los demás, pero ellos que no pasen). Igual verte en la calle teniendo que huir de tu tierra para alimentar a tus hijos resulta que no es tan guay…Oye o que simplemente te quieres ir, quieres vivir en otro lugar y que yo sepa la tierra no es más de unos que de otros. Al final somos humanos y somos iguales, por mucho que algunos se empeñen en lo contrario.

A pesar de todo, la humanidad es humana.

Pero a lo que iba, que me pierdo, es que esta semana mi fe en la humanidad, en vez de verse pisoteada, se ha reforzado un poquito. He podido ver actos de amor por amor. De amor al de al lado, de desinterés, de ayuda, de cariño. Hemos visto gente donando sangre hasta que tuvieron que decir basta los hospitales, gente haciendo gratis su trabajo para poder poner su granito de arena, gente dando agua, alimentos, cobijo, comida y sólo por amor.

Por no hablar de las miles de muestras en las redes sociales. Para mí eso también es amor. Apoyo a quienes sufren. Que a veces no estás allí para poner tus manos, pero puedes poner un poquito de tu corazón. Un mensaje de cariño, una palabra para reconfortar el dolor. Todo vale y todo llega si de amar se trata. 

A mí esto me ha hecho sentirme más humana. Más cercana a todos. Porque yo no lo voy a utilizar para separar más. Ni mucho menos. Yo lo pienso utilizar para unir más. Para darle la mano al que está a mi lado, sea cual sea su raza, y decirle que podemos cambiarlo juntos. Que está en nosotros, en nuestra voz, en nuestros actos, el hacer del mundo de mañana ese que estamos soñando. 

Así que me quedo con eso. Con que aún hay mucha gente que quiere educar a sus hijos con respeto, tolerancia, cariño y amor por la vida. Por todas las vidas. Porque si no, al final, acabarán siendo nuestros hijos los que se crean con el poder de decidir quién vive o quién muere. Del odio siempre nacerá más odio.

Sonríe, sigue quedando esperanza.

Marta

2 ideas sobre “Amar en tiempos difíciles”

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