Ellos vs tu espacio.

Conciliar y delegar. O cómo no soy capaz de hacerlo.

Hoy tengo un tema de esos relacionados con la bipolaridad maternal que tanto nos gustan.

Hace un tiempo leí el post de Chibimundo sobre la metáfora de la maleta y pensé: “Qué cierto”. No tenemos sitio para nosotros, siempre quedamos como lo último, siempre nos olvidamos de que, a parte de la maternidad, tenemos una vida única que tenemos que seguir construyendo, creando y disfrutando para que, cuando nuestros hijos crezcan algún día, nos queden años de felicidad propia por delante.

Al día siguiente leí el post de “no es por ti, es por mí” de La parejita de golpe. Sobre lo rápido que vamos y lo centrados en nosotros mismos que estamos día a día. Que lo importante en sus primeros años (y siempre) son ellos, que nos necesitan al 100% y que todo lo demás podía esperar. Y pensé: “Qué cierto, a veces queramos pensar en nosotros y en nuestra vida cuando hemos decidido ser padres y ellos nos necesitan ahí, para todo, cuando sea”.

Y entonces me quedé parada. ¿Pero no necesitaba mi espacio y no pausar mi vida? ¿O la pauso porque ellos lo necesitan y son lo que más quiero en el mundo?

Deseaba ser madre por encima de todo en el mundo, ya lo sabéis. Sabía que había nacido con un propósito, formar una familia. Y a mí lo que me sale de manera natural es dar el 100% de mí a Sofía. Dejar mi carrera laboral a un lado, mis hobbies, hasta la ducha diaria si no puede ser por ella, no es. Dejar de hacer todo lo que me gusta o todo lo que necesitaría para mi futuro laboral para poder darle la mano mientras juega. Pero hay días en los que mi mente colapsa y dice NO. Se siente atrapada en una vorágine de pañales, biberones, llantos, juguetes, ropa sucia y desorden. En los que pienso, ¿y dónde quedo yo? 

Conciliar. La gran mentira moderna.

Conozco a muchas madres trabajadoras, y he de decir que casi todas, sufren mucho mucho por no poder conciliar. Conciliar sería poder no renunciar a nuestra vida laboral, sin perder los valores de criar a nuestros hijos en familia (y no con el desconocido de turno de la guardería que se lo quedara de 7 de la mañana a 5 de la tarde). Y me da pena. Porque hay que decidir y, tanto unos como otros, perdemos.

Quien decide seguir su carrera, se pierde besos, primeras veces, juegos, palabras, risas, parques. Quien decide seguir su familia se pierde crecer y trabajar, respirar aire fuera de casa unas horas, hablar con adultos, relacionarse, conseguir estabilidad económica para la familia.

Delegar. El otro gran problema.

En mi caso, a lo anterior sumó mi incapacidad para delegar. Me ha pasado siempre, sigo el dicho de “si quieres que algo se haga bien, hazlo tú mismo”. Y, aunque sé que mi hija tiene un padre y una madre, a veces siento que es solo responsabilidad mía.

Siento que si la dejo con su padre, él me está haciendo un favor a mí. Si voy a darme una ducha, él me está ayudando a darme diez minutos. Si se la dejo para poner lavadoras, fregar, limpiar, me siento en deuda con él porque la ha cuidado mientras yo me dedicaba a la casa.

Y no es culpa de Carlos, es un sol. Jamás me ha dicho nada parecido. Soy yo. Yo que me echo la carga en los hombros sin dejar que otro me ayude a llevarla. Y, sinceramente, no sé por qué me pasa eso. Pero cuando alguien se queda con ella, le da de comer, le duerme… Me inunda un sentimiento de culpa, porque es mi trabajo y ellos están cargando con algo mío.

Al final lo único que sé con seguridad, es que en esta bipolaridad maternal la culpa está presente desde el primer día. Y a vosotros, ¿os ha pasado no saber delegar? ¿También sufrís por no poder conciliar?

Sonríe, la verdad es que sólo serán niños una vez en la vida.

Marta

4 ideas sobre “Ellos vs tu espacio.”

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