Gente que suma

Estas semanas lo hemos pasado mal. Han sido semanas complicadas por cuestiones personales, y en general en todo el país mundo, y en muchos de mis grupos de gente querida también se ha sufrido mucho.

Entonces vi una cosa clara. Yo estaba sufriendo por salud. De esas cosas que no se pueden evitar, de las que no puedes hacer nada y que vienen y van cuando lo deciden. Pero la mayoría de gente que veía sufriendo por otros motivos, esos motivos eran otras personas.

Sufrir o ser ayudado por la gente

En mi caso, el sufrimiento se vio disminuido porque tenía la inmensa suerte de tener conmigo a GENTE QUE SUMA. Desde mi familia recibí muchísima ayuda, de todo tipo. Mis amigos me llamaron día tras día, me enviaron mensajes de animo y se ofrecieron para ayudar en lo que pudieran. En las redes sociales tuve la suerte de encontrar también palabras de ánimo, de apoyo, de esperanza, de cariño. Me hicieron más feliz esos días y me ayudaron a llevar el peso de lo que estaba pasando. El sufrimiento compartido pesa la mitad.

Sin embargo empecé a darme cuenta de que había a mi alrededor mucha gente sufriendo por GENTE QUE RESTA. A su alrededor, en sus trabajos, en informativos o televisión, el dependiente de la tienda que los trata mal, el médico que no se preocupa por ellos y la reina del sufrimiento, las redes sociales. Palabras para hacer daño, críticas gratuitas, menospreciar al otro por valorar lo tuyo, dar pie y difundir bulos, y un sinfín de etcéteras en cuanto a hablar de otra persona para no decir nada bueno ni nada que te aporte.

¿Qué diferencia hay? Unas personas suman: felicidad, cariño, apoyo, ayuda, ánimo, educación, respeto, valores. Otras personas restan: ataques, ira, celos, envidia, maldad.

Yo también he restado.

Creo que a veces no nos damos cuenta. Ni en redes, ni en nuestra vida diaria. Decimos y soltamos cosas sin pensar dos veces, sin respirar, sin ser empáticos con el otro… Todos hemos sido de ambos grupos. A veces hemos restado y, a veces, sumado.

Pero hace tiempo que me esfuerzo en no restar jamás. Alguna vez me han dicho que me mojo poco en redes, blog, etc. No es eso. Es que me esfuerzo sólo por sumar. Si sé que lo que voy a decir va a hacer daño a mucha gente buena que no tiene la culpa, puedo pensarlo para mis adentros. Si algo (que no hace daño a nadie) no me gusta, como un perfil de Instagram, un blog, una web, etc porque no va conmigo, no tengo por qué atacar. Me voy por donde he venido.

Intento ayudar, hablar bien, mostrar cariño, empatía y entender que, TODOS SOMOS HUMANOS Y TODOS COMETEMOS ERRORES. Se aprende mejor de ellos cuando tienes a tu lado gente que te trata con cariño y te ayuda a superarlos que cuando tienes gente que te quiere derribar por ellos.

Y si yo me esfuerzo mucho por sumar, sólo quiero a gente a mi lado que haga lo mismo. Por eso, desde hace años, no me siento mal cuando me aparto de la gente que resta. Es así. Me esfuerzo por mantener a mi lado a quien sume pero me quito del camino de los demás. Y al final, cada palo que aguante su vela.

No seas ejemplo para tus hijos sólo comiendo verdura

No hables si lo que vas a decir, no ayuda a la otra persona a sentirse, actuar o vivir mejor. Y, cuando lo hagas, hazlo con cariño, respeto, empatía y tranquilidad. Ya sabes, como te gustaría que te hablasen a ti.

Sonríe, hay que intentar vivir más felices.

Marta

2 ideas sobre “Gente que suma”

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: