Un café con… Diana Oliver. Un parto en casa.

¡Buenos días!

Hoy abro una serie de entrevistas que os iré subiendo los viernes y que me parecen súper interesantes. En todas ellas, las diferentes mujeres que vamos a leer han pasado por distintos tipos de partos, algo que a todas las mujeres que nos quedamos embarazadas nos preocupa y que hay tantas historias como madres.

La primera es Diana Oliver, una mujer maravillosa que forma parte del equipo de Madresfera y que tiene el blog de Marujismo (siempre os dejo el link de algunas recetas suyas). Lo primero de todo darle las gracias por decirme que sí a sacar un hueco para mí con todo el trabajo que tiene fuera de casa, ¡y en casa!

Vamos a conocerla. ¡Disfrutad!

  • ¡Buenos días Diana! Lo primero gracias por participar en esta semana en la que hablamos de experiencias de diferentes mujeres a la hora del parto. Quizá el tuyo sea uno de los que más llamen la atención. ¿Cómo surgió el deseo de tener un parto en vuestra propia casa?

Muchas gracias a ti, Marta. Pues la verdad es que cuando me quedé embarazada de Leo ya tenía claro que no quería volver a vivir un parto como el de Mara, lo que no tenía claro era dónde iban a poder acompañarme como quería. En un evento de Madresfera, María de la Furgoteta me contó su experiencia de parto en casa con el equipo de Ancara Perinatal y ahí fue cuando empecé a informarme muchísimo sobre el tema. Me puse en contacto con el equipo y después de hablar con Anabel y Sara tuvimos claro que serían ellas las que atenderían mi parto.

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  • En cuanto a la familia y los amigos, seguramente no todo el mundo lo vería de la misma manera, ¿tuvisteis muchos comentarios o consejos que intentasen revocar vuestra manera de pensar?

Que iba a parir en casa lo sabía muy poca gente. Preferimos no decirle nada a la familia hasta después del parto porque sabíamos que no lo iban a entender. Sí lo sabían nuestros amigos más cercanos y siempre sentimos su apoyo y su respeto a nuestra decisión. Hubo quien pudo no compartir su opinión con lo que íbamos a hacer pero en todo momento nos sentimos muy respetados y acompañados.

  • Mucha gente no desea seguir esta corriente por la falta de “seguridad médica” que puede haber en una casa con respecto a un hospital en el caso de haber complicaciones, ¿es un peligro real o consecuencia de poca información acerca de esta práctica?

Bueno yo no sé si lo llamaría “corriente”. Para mí es una opción disponible más, igual que un parto en hospital. Y también igual de seguro. Esto no lo digo yo, lo dicen las estadísticas y lo dice la OMS. Creo que lo importante es que una mujer pueda parir como más cómoda y segura se sienta, ya sea en un hospital, en una casa de partos o en su casa. Que esté bien atendida, que esté acompañada y que tenga los recursos necesarios. El embarazo y el parto no son una enfermedad.

  • ¿Cómo preparasteis el parto? ¿Existe algún tipo de curso de preparación al mismo cuando lo deseas hacer en casa? ¿Dónde se tiene que acudir para ponernos en contacto con profesionales que los atiendan?

Nos informamos mucho sobre cómo iba a ser el proceso de parto en sí mismo. Y eso me dio mucha seguridad y confianza en mí misma. Leí relatos de parto en casa, llegó a mis manos Parto seguro, un libro estupendo que me prestó mi querida amiga Chus, y leí la información que mis matronas me pasaron a través de DRIVE para que pudiera tomar mis propias decisiones. Desde Ancara preparan jornadas de información estupendas pero nosotros con el caos de vida que llevamos no llegamos a ir.

Creo que lo mejor es buscar un equipo de matronas con referencias que nos informen de todo para después poder decidir. Ancara Perinatal en Madrid o Neixer a casa en Barcelona pueden informar a las familias que estén interesadas  en saber más. Para mí Inma Marcos y Anabel Carabantes son las mejores profesionales de nuestro país en parto en casa. Llevan décadas dedicadas en cuerpo y alma a ello.

  • ¿Hay algunas “normas” que deban cumplirse para tener un parto en casa?

Para que un parto pueda hacerse en casa deben cumplirse unos requisitos: que sea un embarazo de bajo riesgo, vivir a menos de media hora de un hospital con unidad obstétrica y que sea un embarazo de un único bebé, en posición cefálica. Durante todo el embarazo las matronas controlaban las pruebas que yo me iba haciendo en la Seguridad Social (ecografías, análisis de sangre, etc.) y ellas también controlaban mi tensión, los latidos del bebé… Sin dejar de lado el apoyo emocional, responder todas mis dudas, mis miedos, mis preocupaciones.

  • Vamos a volver hasta ese día. ¿Cómo comenzó?

Pues me puse de parto de manera espontánea justo un día antes de cumplir 39 semanas de embarazo. Eran como las 8 de la mañana y al ir al baño me di cuenta de que estaba perdiendo el tapón mucoso. Y comenzaron contracciones de baja intensidad. Pasé el día más o menos bien pero a eso de las 4 de la tarde se rompió la bolsa así que avisamos a Sara, nuestra matrona de referencia, para que tuvieran en cuenta que parecía que ya estábamos en marcha.Nos dijo que lo más probable es que el parto comenzara de forma natural a lo largo de las horas siguientes. Y dicho y hecho. Las contracciones comenzaron a ganar intensidad y regularidad. Lo conté todo en este post para no olvidarme de nada 🙂

  • ¿Cuánto tiempo tardó el personal sanitario que os acompañó en llegar?

Sara llegó alrededor de las 11 de la noche, cuando las contracciones ya eran más intensas. Habíamos cenado, habíamos visto un capítulo de The walking dead y Mara ya estaba dormida desde hacía rato (no se despertó en toda la noche). El proceso de dilatación continuó de forma totalmente normal y fueron llegando las demás, primero Paca, la doula a eso de las 2, y al poco Anabel, la otra matrona que nos atendió. Leo nació a las 5 de la mañana recibido por ellas tres y por Adrián. No creo que hubiera podido estar mejor acompañada.

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  • Como mujer, ¿qué beneficios te trajo la experiencia de parir en tu propia casa?

Para mí, intimidad, acompañamiento, respeto, amor, seguridad. Yo me sentí arropada y acompañada en todo momento, y eso me dio confianza en mí misma. Sentí dolor pero no miedo, algo que sí sentí en el parto de Mara pese a ser hospitalario. Por eso siempre digo que la cuestión no es dónde sino cómo.

  • Muchas mujeres lo eligen porque han pasado una experiencia traumática en partos anteriores con la atención hospitalaria, ¿Qué cosas crees que deberían mejorarse o cambiarse en los hospitales para que la experiencia fuera más humana y más completa?

Quizás hacen falta más recursos para poder dedicar el tiempo necesario a una mujer pero creo que sobre todo hace falta un cambio de mentalidad y un cambio en la forma de trabajar; desde el acompañamiento y el respeto a las decisiones de la mujer que está pariendo.

  • Anteriormente habías dado a luz a tu hija Mara en un hospital así que puedes comparar un poco ambas experiencias. ¿Con qué te quedas de cada una?

De mi experiencia en el hospital la verdad es que no me quedo con nada. Con nada salvo con Mara y con Adrián, claro. De la experiencia del parto de Leo me quedo con todo: con cómo lo viví, con lo que sentí, con el equipo que me acompañó, con todo.

  • Muchas mujeres no eligen un parto en casa, ni siquiera uno natural sin epidural, por el dolor. ¿Cómo superaste el mismo durante todo el proceso? ¿Te preparaste para él?

La verdad es que yo recuerdo repetir en todo momento “no puedo más”. Para mí sí fue doloroso, pero claro que es soportable. Todas las mujeres podemos parir. Y creo que eso es algo que debemos tener claro siempre. Podemos. Conozco mujeres a mi alrededor que también han parido sin epidural tras un primer parto con epidural y medicalizado y todas coinciden en lo mismo: experiencia fantástica, recuperación brutal y una energía desbordante.

Al principio utilicé la pelota de pilates, las duchas de agua caliente y moverme. Después ya, cuando el dolor era más intenso, me sentía más cómoda de pie y en la silla de partos. Me ayudó mucho que Paca fuera tranquilizándome, abrazándome y respirando a mi lado. Mi mente se concentraba en el dolor, le acompañaba hasta que salía; esperaba a que pasara y vuelta a empezar. Dejé que el parto fuera el que tomara las riendas, yo solo seguía lo que el cuerpo me pedía hacer en cada momento. Recuerdo tener mucha sed y beber todo el tiempo. Tuve un momento de calma que me dió fuerzas antes del expulsivo (es cierto aquello del aro de fuego y la sensación de partirte en dos) y todo el dolor se esfumó. En cuanto tuve a Leo en brazos, ya no me dolía nada de nada. No me desgarré ni tuve ningún tipo de problema. Todo fue absolutamente normal.

  • ¿Cuáles son los sentimientos de tu pareja al respecto?

Bueno él lo contó todo en este post Y nadie mejor que él mismo para contarlo pero fue muy emocionante. Me apoyó en todo momento, me acompañó. Para mí que él me sostuviera en todo momento, fue fundamental.

  • ¿Volverías a pasar por esa experiencia o elegirías un parto en un hospital? ¿Crees que una combinación de ambas sería lo más adecuado para los futuros padres?

Sin duda, en mi caso, sí. Volvería a hacerlo. En mi opinión, creo que una opción estupenda podrían ser las casas de nacimiento adosadas a los centros hospitalarios que propone Soledad Carreguí, experta en humanización del parto hospitalario, en esta entrevista: http://www.webconsultas.com/entrevistas/embarazo/soledad-carregui-matrona-experta-en-humanizacion-del-parto-hospitalario

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Muchas gracias de corazón por mostrarnos un poco más tu vivencia con el parto, uno de los momentos más íntimos e importantes en la vida de una mujer. ¡Un beso enorme a toda la familia!

Millones de gracias a ti, siempre, Marta <3

Diana Oliver

Marta Rivas

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