Un café con… Marta. Un parto con complicaciones

¡Buenos días!

Hoy os traigo otra historia sobre partos. En ella nos va a hablar Marta, una chica de 27 años, mamá primeriza y que tuvo un parto más complicado de lo normal. Seguro que os va a gustar, además es mi cuñada y es maravillosa, así que, ¡vamos allá!

  • ¡Buenos días Marta! Muchas gracias sobre todo por sacar un hueco de tu tiempo, con un bebé de menos de 4 meses, ¡no es tarea fácil! Vamos a hablar un poco sobre el día más importante de tu vida hasta ahora, el nacimiento de tu hija. ¿Cómo lo recuerdas en general, siendo madre primeriza?

¡Buenos días! Pues sinceramente, lo recuerdo como un día muy feliz, porque una vez entré en los últimos meses, los días pasaban muy lentos, y las ganas de ver a mi pequeña iban en aumento, así que cuando llegó el momento, fue una mezcla de alegría y nervios, pero no por miedo, ni por como sería el parto, sino mas bien, nervios de tenerla por fin en brazos.

  • Tu embarazo ya fue, de por sí, difícil. Cuéntanos un poco cuál fue el desarrollo del mismo y tus sentimientos durante esos 9 meses.

Así es, mi embarazo lo viví como una etapa difícil, porque una vez empezaron los síntomas de náuseas y vómitos, no pararon hasta el día antes del parto.

Los primeros meses fueron agotadores, me levantaba cansada, con ganas de comer únicamente pan (en bocadillo o tostadas), y con náuseas a todas horas, sin contar que vomitaba después de cada comida, lo que me dejaba más débil físicamente, y mentalmente preocupada, porque no sabía si le llegaban suficientes nutrientes a Celia.

Lo probé todo para intentar reducir esas nauseas. Hasta regalé el ambientador que tenía, porque era olerlo en cualquier otra casa y comenzaba a sentirme mal.

En el segundo trimestre recuerdo que una noche manché con un poco de sangre y un fuerte dolor abdominal, así que mi pareja y yo fuimos a urgencias, donde, todo sea dicho, nos trataron fatal. Básicamente me dijeron que si había manchado era porque estaba embarazada, que si no lo estuviese no mancharía. Podéis imaginaros mi cara en ese momento… Pero bueno, pude ver que el corazón de mi niña latía, y creo que eso fue lo que hizo que no contestase malamente al ginecólogo (las hormonas me tenían súper sensible, vulnerable y con un humor totalmente variable, lo que hacía que contestase sin pensar en la mayoría de los casos).

Como manché varias veces, el dolor no se me iba y no paraba de vomitar, me mandaron reposo en casa, pudiendo dar paseos de 30 minutos a una hora como máximo, lo que hacía que el tiempo se me pasase lentísimo.

Sentimentalmente, el vínculo que establecí con Celia fue maravilloso. Me encantaba tocarme la barriga, mirarme al espejo para ver como iba creciendo, hablarle, imaginarme como sería, compraba cosas con muchísima ilusión. Lo mejor fue comenzar a sentir su movimiento dentro de mi. Fue una pasada, todavía sonrío al recordarlo.

En el tercer trimestre comencé a ver la luz, pasé bastantes días sin vomitar, lo que hizo que disfrutase mucho del embarazo, y al ser verano, pasaba la mayor parte del tiempo metida en la piscina, lo cual no estuvo tan mal, porque me aliviaba mucho la presión y la pesadez de la barriga. Eso sí, los comentarios de la gente de “madre mia, cuando va a nacer esta niña” o “que largo se me esta haciendo el embarazo” deberían estar prohibidos jajajaja me desesperaba muchísimo que me lo dijesen. 

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  • ¿Te preparaste para el parto? ¿Cuáles fueron las medidas / actividades que llevaste a cabo para enfrentarte a ese día?

Si, estuve yendo a una fisioterapeuta obstétrica. En las primeras sesiones estuvimos ejercitando el suelo pélvico y lo que llaman la “faja abdominal”, conforme se acercaba la fecha del parto, practicamos la respiración y algunas posturas para poder aliviar el dolor de las contracciones y para ayudar al bebé a descender. También estuvo dándome masajes perineales para par elasticidad y facilitar la relajación de la zona y evitar la tirantez.

Estuve andando una hora diaria durante todo el embarazo y cuando me sentía bien, cuando estaba cansada, solo media horita. 

  • Vayamos al momento en el que empezó. Partimos de que tu bebé estaba encajada desde hacía meses y que tu parto se preveía natural y sin complicaciones. ¿Dónde estabas y qué te hizo saber que podías estar de parto?

Bien, partiendo desde ahí, me levanté el día 16 de Julio por la mañana de muy buen humor, con mucha energía y sin nauseas, me sentía estupenda, con alguna que otra contracción pero no eran dolorosas ni rítmicas, por lo que estaba muy tranquila. En torno a las once de la mañana expulsé el tapón mucoso, pero seguía sintiéndome bien y sin dolor, así que no le di mayor importancia y me fui a casa de mis padres para andar en la cinta de correr y esperar a que mi pareja saliese de trabajar. Conforme iba andando en la cinta, las contracciones se volvían mas rítmicas, mas intensas y dolorosas, por lo que las fui controlando. Fue todo un espectáculo, estuve retransmitiendo la hora a la que aparecían y su duración a mi cuñada y hermano (que se encontraban fuera de Linares), a mis padres y a mis amigas. Recuerdo a mi madre, nerviosa, gritando “¡Contracción contracción!” cada ve que me venía una. jajaja

Recuerdo que me llamó mi hermano para decirme que dejase ya de andar en la cinta y fuese para el hospital, y así lo hice. Dejé de andar, me duché y llamé a mi pareja para decirle que estaba de parto.

Salió del trabajo, me recogió, fuimos a casa a coger las maletas (que ya estaban preparadas) y fuimos al hospitales torno a las dos y media del medio día.  

  • ¿Cuánto tiempo estuviste dilatando? ¿Utilizaste la epidural?

Me ingresaron sobre las 15:00 y tuve a mi niña a las 21.03. 

Si pedí la epidural, pero no fue todo como yo lo tenía planeado, porque cuando llegué, no me dolían las contracciones, la bolsa estaba intacta y me encontraba bien, por lo que quise aguantar un poquito más. Pero nada más meterme en la sala de dilatación me preguntaron si iba a querer ponérmela, que como tenía que venir el anestesista y todo, iban tardar, así que les dije que si. Pero no tardaron nada, de echo, me la pusieron con 3,5 cm. Eso si, luego lo agradecí mucho, porque cuando me rompieron la bolsa y llegué a los  7cm, empezó a dolerme bastante, por lo que tuvieron que ponerme un bolo de anestesia y calmarme apretando la mano de mi pareja. 

  • Al principio, parecía un parto rápido y deseado, hablamos un poco más del momento del expulsivo. ¿Cuándo empezó a complicarse? ¿Cuánto duró?

La verdad es que cuando hablo de mi parto siempre digo lo mismo, mi parto, para ser primeriza, fue buenísimo, porque en seis horas tuve a mi pequeña y con la epidural no tuve ningún dolor excesivo. Eso si, tuvieron que hacerme episiotomía porque empecé a desgarrarme por la parte superior y no querían que llegase a más.

La complicación comenzó una vez de vuelta a la sala de dilatación, donde estaba con mi pareja y mi niña, a la que intentaba darle el pecho.

Comencé a sentir una presión muy grande por dentro, me dolía muchisimo, así que llamamos a la matrona, que vio un hematoma externo, llamó a la ginecóloga y en la exploración notó otro hematoma interno, por lo que tuvieron que meterme en quirófano para drenarlo. La intervención duró hasta las cuatro de la madrugada, aproximadamente.

  • ¿Estuvo el padre en todo momento a tu lado?

Durante la dilatación y el parto si, excepto a la hora de ponerme la epidural, que le pidieron que esperase fuera de la habitación.

Cuando me pasaron a quirófano para intervenirme, él se quedó fuera.

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  • ¿Cómo gestionaste el dolor de lo que estaba pasando? ¿Tuviste suficiente anestesia con la epidural o necesitaron anestesiarte de nuevo?

Durante la dilatación, al llegar a los 7 cm tuvieron que ponerme un bolo de anestesia epidural. 

En paritario, cosiendo el desgarro me dijeron que tenían que ponerme anestesia local, pero sabía que me iba a doler más el pinchazo y la anestesia que los puntos, así que les dije que cosiesen sin anestesia local, y la verdad es que no me dolió tanto porque tenía a mi pequeña Celia haciendo piel con piel, y el estar sintiéndola contra mi pecho hizo que no me doliese tanto. (Suena a cuento, pero es totalmente cierto)

Y una vez llegada la complicación, si te soy sincera, mentalmente no se como gestioné el dolor en ese momento, recuerdo que me temblaba todo el cuerpo y no podía hablar, sentía que si abría la boca me dolía más.

Las dos veces que me metieron en quirófano tuvieron que sedarme completamente.

  • Hemos hablado de partos en casa también esta semana, según tu experiencia en el parto y tus conocimientos sobre el tema (como enfermera), ¿crees que es peligroso este tipo de procedimientos aunque el embarazo y el parto se prevean normales?

No estoy muy puesta en el tema, pero creo, que aunque el embarazo y parto se prevean normales, pueden existir muchas complicaciones difíciles de solventar en una casa. 

Yo, después de mi parto, no daría a luz en mi casa, porque, conforme fue sucediendo todo, me sentía tranquila al verme rodeada de varios profesionales, medicación y dispositivos e instrumental necesarios para poder solventar la situación.

En mi opinión, deberían ser los hospitales los que se “modernizasen” para ofrecer diferentes tipos de partos para que la experiencia se ajuste a cada mujer y sea lo más “natural” posible. Como poder decidir en que posición dar a luz, o tener acceso a bañeras. No todos los hospitales disponen de medios y de profesionales con conocimiento de nuevas prácticas.

  • ¿Qué sentiste cuándo por fin tuviste a tu hija en brazos?

La verdad es que me sentí afortunada, nació llorando y mi instinto fue abrazarla y hablarle muy dulcemente. Los profesionales que estaban conmigo asistiendo el parto me hablaban y no recuerdo ni que dijeron, en ese momento fue como si solo existiésemos las dos.

Ha habido gente que me ha preguntado cuándo se empieza a querer a un hijo de esa manera tan incondicional que todo el mundo explica, se que para cada madre es diferente, para mí, en ese momento, supe que Celia era toda mi vida. Me sentí enamorada.

El miedo llegó la primera noche que nos quedamos mi pareja y yo a solas con ella, pero esa es otra historia.

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  • En tu caso fueron muchas horas separada de tu hija nada más nacer, a pesar de eso, has conseguido llevar a cabo una lactancia exitosa. ¿Qué crees que ayudó a ello? ¿Qué consejos darías a alguna mamá que pase por algo parecido?

Creo que me ayudó, primero, el contacto piel con piel justo al dar a luz, y el ponérmela al pecho una vez a solas y tranquilas en la habitación, sin presión ni distracciones de ningún tipo. 

También creo que fue una parte clave el hecho de que no me preocupaba si cogía el pecho o no. Recuerdo que cuando salí de quirófano me dijeron que Celia se había tomado ya un biberón, así que la primera vez que me la puse al pecho después de eso, no me metí presión. Llamé  mi cuñada para que me trajese el saca leches para provocarme yo la subida si Celia no lograba engancharse y la intenté amamantar tranquilamente y con éxito.

¿Un consejo? el mismo que me dio mi cuñada, estar relajada a la hora de dar el pecho y  con la mente tranquila y abierta a todas las posibilidades. Que no se acaba el mundo si por cualquier circunstancia no se puede dar el pecho. 

  • ¿Cómo ha sido la recuperación después de una situación así?

Ha sido dura, sobre todo los dos primeros meses. La estancia en el hospital se hizo larguísima, por lo que estaba deseando llegar  casa, pero una vez allí, no sabia como sentarme por el dolor, me pasaba todo el día recostada en el sofá. Cada movimiento que realizaba venía acompañado de dolor. 

Pero creo que lo peor fue la recuperación mental. Porque no podía hacer nada con mi hija, únicamente amamantarla y sacarle los gases. fue muy duro no poder darle su primer baño, o no poder sentarme en la butaca de su habitación o no cambiarla en su cambiador… recuerdo que estuve una semana mas o menos tristoncilla y algunos días estuve llorando por sentirme tan impotente. Aunque creo que es gracias a eso por lo que me he recuperado pronto, porque comencé a hacer cosas aunque me doliesen (siempre con precaución).

Ahora estoy yendo a pilates y trabajando mucho el suelo pélvico. Siento que poco a poco empiezo a ser la que era antes. 

  • Dicen que, a pesar de todo, siempre merece la pena. ¿Crees que olvidamos las experiencias traumáticas para dejar sólo lo positivo? ¿Volverías a pasar por un segundo embarazo y parto tras la tuya?

Sí, a todo jajaja, creo que la mente es selectiva y, aunque no olvidamos todo lo sucedido, si es cierto que no logramos recordar con exactitud el dolor que hemos sufrido. yo, por ejemplo, puedo recordar como temblaba o como apretaba la mano de mi pareja, pero no logro recordar como era el dolor, no sabría comparártelo ahora mismo con nada.

¿Merece la pena pasar por esto? para mi si, el tener a mi hija en este mundo, conmigo, verla cada día, ver como crece, como sonríe… Tanto amor merece la pena.

Veo lejos un segundo embarazo jajaja pero sí que lo veo. No todos los embarazos y partos son iguales así que, ¿por qué no arriesgarse? Total, ya sé que es lo peor que puede pasarme jajaja. Es broma.

  • Por último, algunas palabras de ánimo a las futuras madres que se están preparando para ese momento.

Que vayan muy tranquilas y con la mente abierta, no siempre se consigue el parto o maternidad que se desea, pueden surgir muchos contratiempos, pero si vais con la mente abierta, no os frustrareis y todo ira mucho mejor.

La maternidad es una parte de la vida muy dura, pero llega a ser maravillosa y llena de ilusiones y recuerdos preciosos.

 

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