Un café con… Ana. Historia de una anorexia.

¡Buenos días!

Hoy tenemos una entrevista nueva, esta vez vamos a dejar un poco de lado los partos (pero volveremos a ellos, ¡hay muchas mujeres deseando contar su experiencia!) para hablar sobre los trastornos alimentarios. Hoy os traigo a Ana, y su historia sobre la anorexia. Espero que os guste y que nos sirva para aprender mucho. ¡Vamos a ello!

  • Ana, cuéntanos un poco sobre cómo empezó todo. En mi caso puedo decir que todo pasa de tal manera que no te das cuenta de que tienes un problema hasta que ya estás metida del todo en él. ¿Cómo viviste tú el comienzo de la enfermedad?

Hola Marta. Lo primero de todo darte las gracias por pensar en mi para tu blog, ya no sólo por la labor tan grande que haces dando consejos y ayuda desinteresada desde tu punto de vista, sino por la amistad que nos une desde hace ya muchos años ¡gracias a Instagram!

Como bien dices, no eres consciente de la enfermedad hasta que es preocupante, de ahi la gravedad de la anorexia.

Yo comencé con idea de perder algo de peso. Siempre habia sido una chica rellenita pero sin complejos, pero a raiz de finalizar una relación de muchos años junto con el viaje de fin de carrera, me sentía incómoda con mi cuerpo y quise adelgazar. Me quité de varias cosas y comencé a ir al gimansio a hacer sesiones de cardio y clases aeróbicas. Para nada estaba obsesionada. 

Me fui al viaje y al volver me veía mejor, y dije, por qué no seguir perdiendo algo más. Todo el verano iba a hacer cinta una hora, me quitaba de comidas y apenas cenaba. Cualquier excusa era buena para salir a la calle y quitarme de mi casa para que mis padres no vieran que no comía. Aunque para mí eso era ya “mantenerme”. Qué irónico, ¿verdad? Lo peor es que no pasaba hambre, era tal la obsesion por mantener ese peso que perdí la capacidad de identificar el hambre. Lo que no me daba cuenta tampoco es que cada vez estaba perdiendo más peso,estaba perdiendo cabello, alterándose mi menstruación, y preocupando muchisimo a mis padres, con las millones de discusiones que esto ocasionabaCaptura de pantalla 2017-12-01 a las 7.56.02.png

  • Supongo que una de las partes más difíciles es aceptar que ese problema existe.¿A quién acudiste cuando aceptaste que tenías un problema?

Pasó mucho tiempo hasta que acudí a alguien. Cuando terminé la carrera y el master cogí un trabajo en Toledo (yo soy de Córdoba) y decidí irme. Recuerdo como mis padres estaban con miedo pero yo les prometí que iba a comer más porque no me gustaba como me veía. La ropa me quedaba grande, no me gustaba mirarme en el espejo, estaba siempre cansada y con ojeras. 

Allí intenté comer más, pero mi concepto de comer estaba distorsionado. Comía muchisima verdura,fruta y proteínas, pero tenía pánico a los hidratos y a las grasas. Cada semana me pesaba por una promesa que tenía con mi mejor amiga, y veía como la báscula no subia más de un kilo o dos, me rallaba y de nuevo volvía a comer menos.

Estuve así un año. El trabajo además era estresante y no pasaba apenas tiempo en casa. Entre mis padres y yo, decidí dejarlo y volver a casa. Ellos me abrieron los ojos y me dijeron que me podía morir como siguiera así. Recuero a mis padres y a mis amigas llorar de preocupación por mi, y dije, hasta aquí.

Al principio fuimos por la seguridad social a un nutricionista del hospital, la cual nunca olvidaré que apenas me preguntó nada. Me sacó una dieta fotocopiada de un cajón y me dijo que eso era lo que debía de comer. De repente de apenas comer a altisimas cantidades de fritos, empanados  y ¡galletas!

La unidad de psiquiatría tampoco supo tratarme. Me citaban una vez al mes y no conseguí sentirme cómoda ni vi afinidad. Así que tomamos la decisión de irnos por lo privado. Consultamos varios y al final dí con una psicóloga especialioazada en el tema que me recomendó un nutricionista. Sin duda gracias a eso conseguí ver algo de luz. Me enseñaron poco a poco a comer y a perder el miedo por la comida.

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  • Este tema es muy personal y la gente no suele hablar de ello. Sin embargo yo siempre digo que compartir puede ayudar a muchas personas, tanto a hablar ellas mismas como a los de fuera a entender a quien lo sufre. ¿Podrías contarnos un poco que sentías en los meses más duros?

No sé si en la vida me pasarán cosas más duras que las que pasé en esa etapa. Miedo, agustia, soledad aun teniendo a gente que me quería a mi alrededor. Por otra parte incomprensión, por no entenderme en muchas ocasiones.

Esta enfermedad hace que la vida la veas de una forma totalmente distinta, te vuelves frágil en ese momento, indefensa, sin capacidad de tomar las riendas de tu vida y poder decidir.

Pero puedo aseguraros que se sale. Y que de esa oscuridad y debilidad nace la fortaleza, el amor hacia tu cuerpo y hacia ti mismo, el respeto a los demás, porque también es muy duro esas risas, carcajadas o cuchicheos que se escuchaban cuando ibas por la calle.

  • Supongo que el camino a la recuperación no fue fácil ni rápido, ¿cómo se sale de algo así?

No, no lo fue. Cuesta un mundo y sobre todo al principio. ¿El tiempo? Depende de cada uno, yo no sé decirte lo que tardé en recuperarme al 100%. Y lo digo así porque no va a la vez la recuperación psíquica que física. Yo en mi caso, y creo que a lo mejor soy una excepción, me recuperé antes psicológicamente. Acepté mi enfermedad y quise pararla.

Aprendí a comer, me enamoré de la nutrición, la estudié, y quise recuperar mi peso con ayuda y según yo quería hacerlo, que era paulativamnete y con salud. El nutricionsita que os he comentado, me ayudó mucho pero yo empecé a interesarme mucho por la nutrición, y veía que tenía una visión distinta a la que yo quería, así que contacté con una persona recomendada que me ayudó a hacer una dieta y un plan de entrenamiento para coger masa muscular, reforzar mis huesos, y así coger el peso que necesitaba. 

Ha sido un camino largo, pero he aprendido, me ha servido para poder dedicarme una parte de mi vida a eso, y a amar el deporte de manera equilibrada.

Más adelante conocí al que ahora es mi prometido, y gracias a él, me ayudo a terminar de curarme, a no pensar en si engorda más o menos algo. Aprendí a valorarme más, a sentirme amada y deseada, a disfrutar de un viaje comiendo lo que nos apetecía.. quien me iba a decir que me iría a Roma una semana comiendo pizzas y helados todos los días y ¡siendo tan inmesamente feliz!

Como siempre digo, de todo se aprende y se saca algo.

  • ¿Qué dijeron tus círculos cercanos (amigos y familiares) cuando se enteraron? Tiene que ser muy duro ver a alguien a quien quieres sufrir así, ¿cómo pasaron ellos la enfermedad?

Como ya he contado sufieron muchísimo. Tengo la inmensa suerte de que siempre he contado con unos apoyos muy muy grandes. Mis padres y mi hermano han estado siempre ahí, han sufrido como los que más pero nunca se han rendido. Mis amigas igual, desde el principio se reunieron conmigo como he comentado para hacerme ver lo que realmente estaba pasando y lo preocupadas que estaban por mi. Entre ellas una amiga mía, a la que considero como hermana, se volcó de pleno en mí, ha sufrido casi como yo y no me ha dejado nunca de lado.

Gracias a esta enfermendad y a raiz de mi interés por la vida sana, abrí un canal de intagram donde subía mis comidas y hablaba sobre mi dia a día. Y por ahi tuve la inmesa suerte de conocerte a ti Marta y a nuestro grupo de guaperrimas, que sin duda habéis sido tambíen uno de mis grandes apoyos, estando cada día aunque fuera a kilómetros de distancia.

Me siento afortunada de tener tanta gente que me quiere y que no me ha abandonado en el camino.

  • En España la anorexia y la bulimia son trastornos cada vez mas comunes, en adolescentes y adultos. ¿Cuál crees que es el motivo?

¡Dificil pregunta! Hoy día la sociedad vive por las apariencias: qué come y donde, qué lleva, cómo es su día a día. ¡Sin duda España es un país de cotillas! Se prima mucho el aspecto físico, ya no tanto como hacía años atrás sobre la delgadez extrema, pero el cuerpo parece que es lo importante si queires llegar lejos, ser modelo o que las agencias te manden regalos.

Luego aparte está tambien la moda fitness, el tener un cuerpo de mujeres que van a competir y en donde su nivel graso es mínimo, y ocurre lo mismo. Estas chicas lo suben a sus redes sociales y las chicas jóvenes que no tienen aun ese conocimiento o esa madurez, ven como las personas que admiran se pasan horas entrenando y comen merluza y pepino, por asi decirlo. No me parece mal que ellas publiquen su vida en instagram,snapchat u otro medio, pero deberían de dejar más claro las consecuencias que pueden tener llegar a ese estado de nivel graso, como es el de amenorrea, osteoporosis o incluso paradas cardíacas. 

Sin duda internet es arma de doble filo. Puede ayudar a salir de un TCA o darte ideas para entrar en el.

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  • Para los padres es una preocupación enorme que sus hijos puedan estar sintiendo algo parecido y no darse cuenta. ¿Qué crees que podríamos hacer para descubrir a tiempo un trastorno de este tipo? ¿Qué actitudes crees que llaman la atención al principio?

Por desgracia, desde mi punto de vista, cuando los padres se dan cuenta quizá es tarde. Todo puede empezar por una simple dieta para quitarte unos kilitos de más, o apuntarte al gym para mejorar tu aspecto físico, y que ésto lleve a una obsesión.

Yo daría varios puntos claves: si tu hijo/a no disfruta a la hora de la comida, no quiere ir con sus padres a comer fuera y disfrutar de ese momento, deja de salir de repente con sus amigos cuando quedan para cenar, se aisla, y por supuesto se ven pastillas,infusiones adelgazantes o pasa mucho tiempo en el baño antes y despues de las comidas, algo pasa. Si cambia su personalidad, discute más con ellos, prefiere comer solo, aumenta sus entrenamientos, se pesa con frecuencia…¡hay tantos motivos por desgracia!

Si los padres tienen dudas de éstas, yo les diría que se sentaran tranquilamente, cosa que entiendo que en esa situación es complicada, a hablar con ellos, a manifestarles su procupación, no a hacerles un diagnóstico. 

Y que acudieran lo antes posible a un psicólogo especializado en el tema. Como tu y yo apoyamos, los psicólogos son especialistas en eso, y os van a dar pautas para hacer con vuestro hijo/hija en estos casos.

Les recomendaría también que permanecieran más aun que nunca unidos, que fueran fuertes, porque no es una enfermedad fácil,que tuvieran paciencia, y que sean optimistas, porque se puede salir.

  • Al final con mucho trabajo y esfuerzo has conseguido dejar atrás aquello. ¿Cómo es ahora tu relación con la comida? ¿Crees que a quien sufre un problema de este tipo siempre le queda “algo”?

Mi relación con la comida es perfecta. Con el paso del tiempo he aprendido a escucharme, Me gusta comer sano y equilibrado porque es lo que me hace sentir bien, pero soy la primera que de vez en cuando le apetece una buena hamburguesa con todo o ¡unas chuches!

No tengo obsesiones ni compenso días, simplemente disfruto de la comida, de cocinar y de seguir aprendiendo de ella.

Y sí que creo que siempre queda algo. Ten en cuenta que la mayoria de las personas que sufrimos estos TCA somos muy disciplinadas, organizadas y exigentes con nosotras mismas. Y hay días donde puede salir ese pensamiento que se tiene enterrado de querer adelgazar, quitarte alguna comida por haberte pasado, no gustarte en el espejo..pero bueno, yo esos días no me miro y ¡no me escucho!

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  • Eres farmacéutica y nutricionista, ¿podríamos evitar muchos de estos problemas con la educación alimentaria en los colegios? ¿Qué podemos hacer los padres desde casa?

La educación nutricional es la asignatura pendiente en España. Somos el segundo país del mundo con mayor tasa de obesidad infantil. Se dice pronto pero ¡es alarmante!

Los niños consumen muchísimos alimentos procesados, con alta densidad calórica, ricos en grasas y azúcares simples. La publicidad ademá incita a la compra de las galletas con forma de animales, o el desayuno con superpoderes de la leche con el cacao. Los padres con su ritmo frenético de trabajo compran una hamburguesa o unos palitos de merluza sin pensar en las consecuencias que pueden ocasionar a largo plazo.

Se confía también en los comedores escolares, los cuales en la gran mayoria, prima más el interés económico que el nutricional. Solo hay que ver muchos menús de miles de colegios o de incluso hospitales.

Falta la figura de un nutricionista que elabora esos menús diarios en base a las necesidades de cada etapa, para que los menús sean equilibrados y estén elaborados con alimentos frescos y de la temporada y utilizando técnicas culinarias variadas.

En casa la educación tambíen es importante. Tenemos que tener en cuenta que los niños observan lo que comemos,compramos…Si nosotros no comemos una pieza de fruta y preferimos unas natillas de postre, ¿qué creeís que eligirán ellos?

Por eso es importante como comenté antes el hecho de sentarnos a la mesa en ambiente relajado, sin televisiones y sin prisas. Menús planificados como los tuyos de cada semana ayudan a realizar una alimentacion saludable y equilibrada, organizar las compras y así no caer en la comida rápida.

Hacer partícipe a los niños en la cocina o en la compra también es una manera de enseñar, así como tambien es básico realizar actividades físicas en familia para inculcar la importancia de mantenerse activo

  • ¿Qué consejo le darías a alguien que está pasando por momentos complicados en su vida?

Lo primero que no esté solo. El primer paso para superar una situación dificil es aceptarla, con eso ya tenemos medio camino hecho. Lo segundo es pedir ayuda, no sólo a familiares, pareja o amigos, que van a ser importantes para cuando las fuerzas flaqueen, sino de profesionales, porque para eso están. Tenemos un mal concepto de ir a un psiquiatra o a un psicológo, y sin embargo, colapsamos todos los días las consultas de atención primaria. Igual que si tenemos poblemas en una muela vamos al dentista, si tenemos una visión de la realidad no acorde con la que es, o vemos que no somos los mismos que éramos antes, debemos confiar en su papel.

Tener una actitud lo más positiva posible es otro consejo que daría. Nos ayuda a enfrentarnos mejor al problema y a intentar buscar soluciones. Encerrarnos en casa y aislarnos no será nunca la mejor solución.

Gracias a Ana por compartir una experiencia tan personal aquí. Espero que os haya gustado tanto como a mí.

Sonríe, se puede salir.

Marta

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