Y llegas al final

2017 se está acabando.

Y qué tendrá el ser humano, que cuando se acaban los años nos encontramos una y otra vez haciendo recuento. Mirando a atrás, sentándote con papel y boli y escudriñando cada momento para ver qué podemos sacar de él.

¿Qué nos ha dado este año?

Para mí el 2017 ha sido complejo. Mi primer año completo como madre. 365 días con ella. 

Un año que incluye noches sin dormir, noches durmiendo mal, noches durmiendo bien, días mágicos, primeras veces y la ilusión que conlleva, viajes, virus, preocupaciones, inquietudes, dudas, lágrimas, sonrisas… Un año que incluye saber que mi vida jamás será igual, ni parecida a la que antes era. Que YO jamás seré igual, ni parecida a la que antes era. Un año único.

Ha sido difícil, y me está costando terminarlo.

Hemos tenido baches. A estas alturas estoy cansada. En un año hemos visto pasar enfermedades, pérdidas, vidas que vienen al mundo a iluminarlo, mudanzas, viajes infinitos, días de soledad, días sin fuerzas, con agobio, con pena, con rabia.

Hemos tenido momentos inolvidables. Sus primeros pasos, sus primeras palabras, la magia de despertar tres en la cama, de abrazarnos, de sentirnos padres. Los días buenos, las cosas nuevas, los besos renovados y los sueños de futuro.

En abril nació este blog. Y con él una parte nueva de mí.

Y me uní a Madresfera. Y conocí a gente maravillosa. Hice tribu, compartí experiencias, me abrí a ellos. Hablé de todo lo que me dolía, escuché todo lo que ellos tenían que decirme. Y aprendí. Muchísimo.

Descubrí que quería saber más. Informarme. Crecer. Quería hacer las cosas bien e iba a poner todo lo que estuviera en mi mano para lograrlo. Descubrí que lo que haces en tu pequeño rincón del mundo, importa. Importa y mucho. Cuenta. Suma.

Y una vez más, quise compartir. Quise ayudar.

Y este año he amado, por encima de todo.

He amado a los míos. He disfrutado de ellos, he compartido preocupaciones y risas. He amado a Carlos, con cada parte de mí. Igual que llevo haciendo seis años ya. He disfrutado de tenerles. De sentirles. He agradecido cada día una oportunidad más a su lado.

He amado a gente que ya no está en mi vida. Que se han alejado. Gente que, por cosas de la vida, igual formó parte del 2016 pero ya no está este año. Y aún así, lo sigo haciendo, el amor jamás sobra.

He amado a desconocidos. Con ese otro concepto de amor. Tendiendo mi mano si me necesitaban, escuchando y abrazando.

He amado a la gente que ha llegado nueva a mi vida. Gente que me saca sonrisas sin querer. Gente con la que hablar horas, con la que crecer también. Gente que me da vida, que me llena, me completa.

Y este final de 2017, me lo guardo. Me lo guardo como algo maravilloso. Una época que me está dando más aún. Una época en la que empiezo a ver el 2018 como 365 oportunidades para hacer de él algo mágico. Este final de 2017 es… Perfecto.

¿Te quedas conmigo?

El año se acaba, pero aquí no acaba nada. Empieza todo. Porque si algo me han dejado estos últimos meses grabado a fuego en la mente, es que podemos llegar donde queramos. Que el límite nos lo ponemos nosotros mismos. Que el trabajo, al final tiene su recompensa.

Y en 2018 pienso seguir trabajando. Siempre más.

Sonríe, cuando hagas el resumen de tu año, seguro que pesan más las cosas buenas.

Marta

 

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