Eres suficiente

Nadie está en tu piel. No lo entienden.

No entienden que cuando te piden que des un paso, a ti se te paralizan los músculos. Nadie entiende que veas vacío, y una pasarela muy estrecha por donde cruzar. Nadie entiende que no te sientas capaz de andar por allí, con tus piernas temblando, y tus pies negados a dar un paso más.

Nadie está en tu piel. No lo entienden.

Quieren que camines, te empujan, te reclaman. Y tú allí. Cada vez más pequeño, cada vez más nada. Y empiezas a sentirte presionado, empiezas a querer huir. Miras atrás y te repites que no estas tan mal donde estás, que no necesitas salir de ahí, que no merece la pena arriesgarse y pasar por ese pequeño puente. Que será peligroso, difícil y que tu lugar está ahí, sin más.

Nadie está en tu piel. Salvo tú.

Y ahí tienes la respuesta. Ahí. En aquella persona que te entiende. Aquella que comparte contigo cada sentimiento, cada dolor, cada alegría. Aquella que sabe qué puedes hacer y dónde puedes llegar. Aquella que decide qué paso dar a continuación. Tú. 

Tú eres quien debes confiar en ti. Nadie más. No puedes depender de la confianza de otros para construir tu pasarela. No puedes depender de la mano de otros para cruzar el camino. Ni siquiera puedes cruzar con un empujón. Debes ser tú. El que decida salir de su zona de confort. El que confíe en que al otro lado, espera algo mucho mejor.

No habrá nadie que consiga hacerte pasar sin temblar. Nadie, excepto tú.

Eres suficiente. Tienes todo para ser quien quieras ser, lo que quieras ser, así que, adelante. camina. Levanta la cabeza, sonríe y camina con paso firme. Tú puedes.

Marta

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