Superar la presión de la blogosfera

Quizá se te ocurrió entrar en la blogosfera antes de quedarte embarazada. O quizá antes de que tu mujer se quedase embarazada. Quizá empezaste a leer tanta información cuando tu hijo acababa de nacer, o quizá con el segundo. Puede que fuese cuando estuviera malo o cuando le pasara algo. Quizá cuando pasaste noches enteras sin dormir y no sabías que hacer.

Sea como sea, aquí estás, rodeado de información, de cosas que no debes hacer, de cosas que debes hacer y, mientras, tu hijo ahí al lado, que igual no responde a todas esas cosas como se supone que debería.

¿Qué hago?

A veces no sabes cómo actuar. No sabes qué es normal, no sabes qué pasa, simplemente no sabes. Recurres a internet, blogs, webs, experiencias, estilos de crianza… Y lo intentas. Lo intentas hacer bien, mejor. Pero a veces no puedes, por lo que sea. 

Come sano o no comas esto, dale el pecho, pero hasta los dos años, no le des purés pero cuidado que no se atragante, duerme con ellos o no duermas con ellos, hazle galletas pero que no se acostumbre, déjale jugar solo pero que no se sienta solo, dale su espacio pero no pases de él, portea pero no siempre…

Hay veces que, después de leer tanto, crees que lo estás haciendo todo mal. Que has fallado muchas veces, que podrías hacerlo mejor o que no eres buen padre/madre para tu hijo.

Tomarte tu vida como única es lo que te va a ayudar.

Al final hay que saber meterse en una burbuja pequeñita. Leer, coger información, querer mejorar, trabajar diariamente por ello… Pero sin más.

Vivir presionados por hacer todas esas cosas y hacerlas como se supone que están bien hechas, sólo nos va a traer agobio e infelicidad. El camino de la maternidad es muy largo y complejo, no se puede solucionar sólo leyendo el libro de moda o siguiendo los consejos del primer blogger que leas (incluida yo).

El camino de la maternidad es el del ensayo error. Es el que empiezas sin saber hacia donde ir, el que da mil vueltas, el que tiene obstáculos de los que nadie te avisó, el que te deja bloqueado, el que te empuja a hacer cosas de las que puedes arrepentirte, pues lo único que buscas es que tu hijo crezca bien, sano y feliz.

Y… Disfruta de vuestra vida juntos.

Lo estás haciendo bien. Lo mejor que puedes. Graba esa frase en tu cabeza.

Da igual si vuestra forma de hacer las cosas no es la misma que se supone que debería ser. Es VUESTRA. Igual no os va bien colechar entre semana y os pasáis los fines de semana durmiendo juntos, ¿y qué? Está bien si eso es lo que os hace felices.

Puede que tu hijo no siempre quiera la fruta, está bien que lo intentes, está bien que mejores, pero no pasa nada si un día no puede ser. No te martirices, no te fustigues, la vida es mucho más compleja que escribir un post.

Y cuando tengas dudas, mira la carita de tu hijo… ¿Es feliz? Pues ya está, es lo único que importa.

Sonríe, la vida ya es bastante complicada como para poner presiones innecesarias.

Marta

 

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