Queridos Reyes Magos…


Este año me he portado muy bien, o bueno, al menos eso he intentado, como todos.

Este 2017 me ha tocado aprender a ser mamá, a no vivir más por mí misma, a tener un motor que a la vez es mi desgaste, ella. He trabajado mucho, muchas veces sin recompensa. He intentado ayudar, aunque puede que otras veces haya hecho daño a personas que no se lo merecen, ya sabéis que no nos damos cuenta, y a veces herimos al de al lado.

Este 2017 he gastado ganas, energía, tiempo y fuerzas en intentar ser mejor. De veras. He tropezado mucho, me he caído y he aprendido lecciones importantes. También he crecido y he abierto un poquito más los ojos al mundo.

Y, por supuesto, este año he amado. Con todas mis fuerzas, con todas mis ganas. He compartido momentos con gente única, he conocido a personas que han cambiado mi vida y he seguido unida a las que ya estaban conmigo. He amado de todas las formas posibles de amar, y creo que al final es lo único verdaderamente importante.

Pero como hay que hacer una lista para vosotros, aquí está la mía.

Quiero soñar. Soñar despierta con esos momentos ya vividos y que me dejan la sonrisa en la cara y con esos momentos que quiero vivir y que me ponen a fantasear sobre cómo serán cuando lleguen. Soñar dormida para poder romper los límites de nuestra mente adulta y que lo imposible se haga un poquito más real.

Quiero sentir. Sentir con intensidad. Sí, ya sé que siempre me dicen que igual que siento la felicidad como nadie, también siento la tristeza como nadie. Pero merece la pena. Vivir con intensidad es saborear cada sentimiento, es exprimir cada sensación. Así que sí, quiero sentir.

Quiero ganar. Ganar en personas que sumen. En gente mágica que aparece y desmonta tu vida para ayudarte a montar una mejor. En gente que destruye muros en tu mente con sus palabras, que te ayuda a crecer, que te levanta cuando caes. Ganar en amigos, en familia y en horas a su lado.

Quiero amar. Amar sin más. Amar sin medida, sin condiciones, sin ataduras, sin filtros. Amar porque es lo más grande que puedes sentir. Amar porque te impulsa, te arropa, te acompaña, te llena. Amar y seguir amando. Y no preocuparme si me aman de vuelta, sólo lo que yo siento ya es suficiente recompensa.

Quiero crecer. Quiero poder dedicarme a lo que me gusta, hacer y ser lo que amo. Prometo poner de mi parte, prometo luchar por ello, prometo mejorar, trabajar, aprender, seguir. Pero quiero crecer. Quiero dar y me encantaría recibir. Un poquito, aunque solo sea un poquito.

Aunque, ahora que lo pienso… Tengo todo lo que quiero.

Es curioso, no hace falta que me traigáis nada. Lo tengo todo. Tengo todo lo que podría pedir, tengo todo lo que podría desear… Y más. Tengo mucho más.

Así que simplemente, gracias. Por dejarme cada año el mejor regalo de todos, la capacidad para saber ver y agradecer que la vida me ofrece 365 oportunidades para vivir la única vida que tengo como quiera. A mi manera.

Eso sí, dejadle algún juguetito a Sofía anda, que ya me encargo yo de que aprenda que la vida es mucho más. Y oye, ¿un iPhone sería mucho pedir? Bueno va, no he dicho nada.

Os quiere y os espera llena de magia,

Marta

 

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