El estrés. Lo que no ves, pero está ahí.

Hoy quiero hablaros de un tema que he tenido en la cabeza estos últimos meses, y he sufrido físicamente. El estrés.

¿Qué es estar estresado?

La definición de la RAE es sencilla: “Estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal; suele provocar diversos trastornos físicos y mentales”. Sí, ahí está la palabra clave en todo esto: EXIGENCIA.

Estar estresado se puede ver reflejado de diversas formas. En mi caso fue agotamiento, mal humor, cambios hormonales muy bestias, dolor de cabeza, tristeza, taquicardias, agobio, sensación de falta de aire… Estos últimos seis meses he estado trabajando de manera incansable.

Durmiendo cinco horas, con 4 cafés al día para aguantar el ritmo de ser madre, trabajadora, estudiante, mujer, ama de casa y deportista. Sin tiempos de desconexión, sin tiempo para cuidarme o, simplemente, sin tiempo para cuidar mis relaciones personales. En esos meses me daba cuenta de que algo no estaba funcionando bien, pero seguí adelante sin hacerme caso.

Me daba cuenta de que mi cabeza estaba saturada, que no era capaz de hacer una sola cosa, siempre tenía mil más en las que pensar y siempre intentaba hacer dos o tres cosas a la vez. Llegaba exhausta al final del día y, a pesar de eso, me quedaba otras dos horas trabajando sin descanso.

No escuché a mi cuerpo.

Cuando tocas fondo, sabes que algo tiene que cambiar.

Para mí, el punto de inflexión de mi vida fue el aborto. Fue el momento de ver que todo estaba mal, de sentirme aún peor, de sentir que nada de lo que hacía me estaba llenando porque todo lo que hacía me estaba superando.

Frené de golpe y me dije, basta.

Me di una semana de descanso total. Físico y mental. Pasé de la cama al sofá y del sofá a la cama, sólo metiendo entre medias abrazos y besos de la gente que me quiere. Amor, mucho. 

Y me senté ante mi trabajo, ante mis proyectos, ante mi vida para analizar qué podía hacer con ella, cómo podía llegar a las cosas que realmente importaban y cómo podía mejorar mi calidad de vida. Porque sí, siempre está en nuestras manos cómo vivir la vida, y esta ocasión no era diferente.

¿Qué he cambiado?

Curiosamente, cuando decidí tomarme las cosas de otra forma y cuando decidí bajar el ritmo, me di cuenta de que seguía produciendo CASI la misma cantidad de trabajo, pero viviendo descansada y feliz. ¿Por qué? Porque ahora SI soy efectiva y productiva. Porque ahora las horas que trabajo o estudio sí sirven.

Porque no estoy agotada, desconcentrada, infeliz, cansada o triste. Porque estoy descansada, con energía, con ánimo y concentrada.

He cambiado mi forma de vivir, directamente. Me acuesto más temprano, me levanto más tarde. Duermo ocho horas casi todos los días, maravillosas 8 horas. Además, he retomado el yoga y la meditación, dos prácticas que me ayudan a llevar las presiones de todos los ámbitos de mi vida de otra manera.

Podéis escuchar todos los cambios qué he hecho en mi vídeo de hoy:

Pero, sobre todo, he encontrado la forma de romper la bola.

Todos sabemos cuando estamos de camino a agobiarnos en exceso, todos vamos notando como nos aceleramos, como entramos en un bucle de pensamientos negativos, de presiones, de auto exigencia… Nos conocemos.

En el momento en el que llega ese punto, a mí me ha servido frenar de golpe. Dejar TODO lo que esté haciendo, y parar. Cojo un libro (es mi actividad stop, la lectura, porque me relaja, me desconecta, me divierte…) y me siento en el sofá. Diez minutos, media hora, lo que haga falta.

¿Qué es una actividad stop? Dejar todo, coger una actividad que nos desconecte y esperar a que el estrés se vaya. De verdad. Estéis donde estéis. Cuando estoy en la universidad y lo noto, paro mentalmente solo, ya que no puedo irme a leer. Empiezo a centrarme en la respiración, a dejar irse los pensamientos, a meditar.

Frenar el estrés día a día, en ese punto cuando está llegando, me ha ayudado a no tener niveles de elevados, a ser más feliz, y a ser más productiva. Lo que hago, lo hago concentrada. Lo que vivo, lo vivo feliz.

Y vosotros, ¿qué trucos tenéis para no estresaros?

Sonríe, la vida slow es mucho mejor.

Marta

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