#efectoMatilda

Mujer e ingeniera, #efectoMatilda.

Este mes hemos celebrado el día de la mujer trabajadora y el día de la mujer en la ciencia. Marzo ha sido un mes de reivindicar y de recordar que estamos, que importamos y que somos. Así que Saludesfera ha querido hacer un carnaval de post y os traigo mi personal #efectoMatilda.

¿Qué es el #efectoMatilda?

Este término se usa en el mundo científico para hacer referencia al olvido sistemático del trabajo de las mujeres científicas y de la dificultad de la mujer para terminar una carrera de este tipo.

Es una expresión de esas que nos gustaría que no existiera y que espero que un día desaparezca, pues no sea necesario distinguir el sexo en ningún lugar. Como mujer ingeniera y madre de una hija, cruzo los dedos porque avancemos pronto.

Cuando eres mujer y estudias Ingeniería.

Cuando entré en la carrera éramos sólo 4 mujeres sobre unos 50 hombres. Ahí ya supe que este mundo seguía sin estar preparado para la igualdad real.

Ya sea por educación, por la sociedad, por costumbre o por el motivo que sea, las mujeres no suelen elegir carreras científicas, pero ahí estaba yo, peleando por una doble titulación para el día de mañana.

En la carrera no noté diferencias con mis compañeros. Puedo decir orgullosa que no se discrimina por sexos, que nuestra voz contaba y que se nos tenía en cuenta. Qué triste fue empezar a trabajar.

A mí una mujer no me manda.

Es una de las frases que he tenido que escuchar en el trabajo. Acompañada de otras como que era “la niña de la oficina”, o que yo no sabía como iba aquello.

Si en algún momento noté discriminación, fue en el trabajo. El mundo laboral sigue sin estar preparado para nosotras. Por eso debemos hablar. Debemos gritar. Debemos pedir nuestro sitio.

Durante los meses de trabajo como ingeniera me dejé la piel. Soy constante y trabajadora, y lo único que recibí fueron trabas, malas caras y una especie de rabia por ser una mujer la que estaba mandando el trabajo. No me lo podía creer.

La maternidad y la conciliación.

Para rematar, llega el momento en el que te planteas ser madre. Te quedas embarazada, se te acaba el contrato y con la mejor de tus sonrisas te dicen que no te van a renovar en ese momento, que si quieres volver algún día, cuando termines de cuidar a tu hija, allí están.

Que casualidad. A mi marido, también ingeniero (y al que le pagan casi el doble de lo que yo ganaba), le renovaron el contrato. Es lo que tiene no tener un bebé en tu interior y que al pasar te miren con pena y lástima porque “las hormonas son muy malas”.

Los niños deben ser educados sobre cómo pensar, no acerca de lo que deben pensar.

Y encima, soy madre de una niña.

Esta es la parte que me duele más. La necesidad que tengo de que esto cambie no es tanto por mí, sino por mi hija. Ver que seguimos siendo las segundas, que seguimos con sueldos más bajos, peores puestos y menos oportunidades.

¿Con qué cara apoyas a tu hija a hacer una carrera de ciencias si sabes la de palos que se va a llevar laboralmente? ¿Cómo te preparas tú para que llegue del trabajo llorando, contándote lo mal que le hacen sentir?

No, seguimos sin vivir en igualdad. Seguimos como hace años pero tapados con un feminismo que casi siempre se queda en el papel. No me des lemas, dame hechos. No me des falso feminismo, dame oportunidades. No me digas que somos iguales, demuéstramelo.

Y tú, ¿te unes a visibilizarnos? Postea con #efectoMatilda.

Participa. No te calles, alza la voz y escribe desde dentro. Ayúdanos a hacer ver que estamos aquí, que somos muchas y que importamos.

Gracias a Saludesfera y a la asociación Tú cuentas mucho de Novartis, por esta iniciativa tan necesaria. Por ayudarnos a hablar y por hacernos participes del presente y creadoras del futuro. 

Sonríe, tenemos la opción de cambiar las cosas.

Marta

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