#Graciasxtanto… Saludesfera

Hoy os traigo mi granito de arena para el carnaval de posts de Saludesfera en colaboración con Tú Cuentas Mucho, de Novartis Farmaceúticas, S.A., la web para pacientes, familiares y amigos de los afectados por alguna enfermedad.

Ellos nos animan este mes a dar las gracias a alguien que estuvo a nuestro lado, nos apoyó y nos ayudó durante una enfermedad. Porque una enfermedad no solo la vive el enfermo, sino todo su entorno. Todas las personas que están ahí, día tras día, ayudando y poniendo su mano para que el camino sea más sencillo.

Y no quería dejar pasar este momento… Ya sabéis lo que pienso de dar las gracias… Nos hace más y más felices cuanto más lo practicamos.

Gracias por tanto… Carlos.

Creo que muchos ya lo suponíais, y es que a la persona a la que quiero agradecerle tanto… Es a él.

Cuando el trastorno alimenticio apareció, yo me sentí sola. Perdida. Hay ocasiones en las que ni tú mismo puedes explicar lo que sientes, así que te cuesta un mundo explicarlo a quien tienes al lado. Hay ocasiones en las que te avergüenzas de ser y de sentir de una determinada manera, y no es fácil para ti, ni para el que vive contigo.

Cuando todo empezó él tenía tres opciones. Una de ellas, fingir que no pasaba nada y seguir conmigo sin más, como hacía mucha gente de mi alrededor. La otra, dejarme, porque el estado de ánimo depresivo que arrastraba junto al no querer comer, la obsesión del deporte, el estar cada vez más asocial era insoportable. Y la última, la más difícil, la más dura y la que más lucha llevaba… Pelear a mi lado para sacarme de allí.

La desinformación y la soledad de la enfermedad.

Muchas enfermedades aparecen sin más y nos pillan desprevenidos. Ni siquiera parecen enfermedades o trastornos, simplemente se pueden camuflar por malas rachas. Cuando algo tan grande te llega, todo tu mundo se tambalea. No sabes por qué sientes lo que sientes, por qué está pasando todo aquello o si tendrá alguna salida.

Redes de apoyo y de conocimiento como Tú cuentas mucho pueden ser un flotador para quien sufre en silencio. Ojalá Carlos y yo hubiéramos conocido algo así en su momento. Pero estábamos solos. Solos ante una lucha que se hacía más y más difícil conforme se iba arraigando en mí.

Gracias por la lucha diaria.

Un día y otro. Hacer deporte hasta estar exhausta. No comer hasta caer rendida. Comer a escondidas y llorar porque no puedes evitarlo. No poder mirarte al espejo. Ducharte con lágrimas en los ojos. No querer que te toquen. No poder soportar que te miren desnuda, ni la persona a la que confiarías tu vida. Y llanto. A todas horas.

Y allí estaba él. Para apagar la luz y besar mis lágrimas. Para bañarse conmigo y amar lo que yo odiaba. Para cocinar y cuidarme cuando yo sólo quería desaparecer. Para sacarme sonrisas cuando sólo salían lágrimas. Para intentar sacarme de ese agujero donde yo no paraba de hundirme.

Aún me pregunto cómo fue capaz de aguantar esos años de sufrimiento continuo, de cambios de humor, de lágrimas, tristeza y negatividad. Aún agradezco cada mañana que no se diera nunca por vencido. 

Gracias por buscar la salida.

Recuerdo la vez que me convenció de ir a la psicóloga que consiguió sacarme de allí, a la que también estaré agradecida de por vida. Recuerdo como me acompañó a consulta y cómo intentó calmar mis nervios.

Recuerdo como me dijo una y otra vez que todo saldría bien. Que todo estaría bien. Que saldríamos de aquello. Porque así es él, aquello era cosa de dos. Jamás me dejó sola, ni me hizo sentir sola. Siempre sentí que luchábamos de la mano y que él estaría ahí cuando mis fuerzas desaparecieran.

Gracias por cuidar de mí, siempre.

Quien vive un TCA alguna vez, jamás volverá a estar limpio por completo. Al menos es mi experiencia y la de la gente que conozco que ha pasado por aquí. Vivir con un pasado de este tipo te marca, y las recaídas son normales y dolorosas.

Gracias por seguir en ellas. Gracias por conocerme y saber cuándo puede empezar a asomar y cuando tenemos que trabajar para que vuelva donde debe estar. Gracias por no mirar hacia otro lado en su día y por seguir aquí una y otra vez. 

Gracias a ti, hoy son quien soy.

Y tú, ¿a quién tienes que agradecer su apoyo en momentos difíciles? No te olvides de enlazar tu post a la web de Saludesfera para compartir más historias de apoyo y lucha. No estamos solos.

Sonríe, tú cuentas mucho.

Marta

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