Diferencias entre el primer y el segundo embarazo

¡Buenos días! Hoy os traigo un post con las diferencias que he estado notando entre mi primer embarazo y el embarazo de #GRbaby2.

La verdad es que no pensé que podría ser tan distinto, pero la realidad es la que dicen todos, cada madre es un mundo pero es que cada embarazo también lo es. Así que ni me quiero imaginar lo de que cada hijo también lo es, ¡ya me tocará vivirlo!

Lo típico de que “la barriga crece antes”.

En mi caso es un sí rotundo. Con Sofía no tenía nada de barriga, me casé estando de seis meses de embarazo y apenas se me notaba. Con este segundo embarazo, a las 10 semanas ya no podía disimularlo, ¡10 semanas! Así que he notado mucho mucho la diferencia.

También es verdad que, a parte de ser mi segundo embarazo, no parto desde el mismo punto físico que con Sofía. En su embarazo, estaba en una época increíble a nivel físico. Muy en forma, nada de grasa abdominal, abdominales fuertes, etc. Esto hizo más difícil aún que la barriga apareciese los primeros meses. 

Los síntomas, cada embarazo es diferente.

Quizá es que yo también puedo compararlos con exactitud, ya que tengo grabado el embarazo de Sofía semana a semana, pero los síntomas a pesar de ser parecidos, no son iguales y no se han presentado en las mismas semanas de embarazo.

Por ejemplo, las primeras semanas del embarazo de Sofía no podía ni rozarme el pecho. ¡El dolor era tremendo! Sin embargo con #GRbaby2, hasta la semana 12 no he sentido ese dolor intenso en el pecho. Las nauseas con el primer embarazo estuvieron también desde el primer día, sin embargo en este se han alargado tres o cuatro semanas más, e incluso han sido más intensas.

Y, el síntoma que más he agradecido que no estuviera, las migrañas. En el primer embarazo sufrí muchísimo en el primer trimestre con ellas. En este segundo he tenido alguna crisis, pero apenas de uno o dos días y controlada con paracetamol. En esto sé que influye el estilo de vida y el estrés, con Sofía estaba trabajando en un sitio muy estresante y que me consumía emocionalmente, y ahora estoy trabajando de lo que me gusta, tranquila y feliz.

Notar antes los movimientos del bebé. 

En el embarazo de Sofía no fue hasta la 17 que empecé a notar algo. Esta vez, en la semana 14 lo he empezado a notar y casi a diario. Supongo que todo influye, pero el saber cómo se siente cuando empiezas a notarlo ayuda. Y desde la primera vez que me pareció sentirlo, he estado muy muy atenta.

Eso sí, sólo lo noto cuando estoy tumbada y relajada, para notarlo cuando estoy activa supongo que quedará bastante más. ¡Pero todo llega!

El cambio del cuerpo.

Esto es lo que más me ha sorprendido. Cuando me quedé embarazada de Sofía empezó a cambiarme el cuerpo desde el principio, ¡mucho! Las caderas se me ensancharon en seguida, el pecho me creció en seguida también y a las 7 semanas ya tenía que usar extensor de pantalones, y no por la barriga, si no por las caderas.

Ahora, en la semana 15, ¡aún puedo ponerme pantalones de antes del embarazo! Y he empezado a notar esos cambios de pecho y caderas muchísimo después. Aquí imagino que, una vez que pasas un embarazo y das a luz, el cuerpo no vuelve a ser el mismo. Así que el cambio no será tan brusco ni tan pronto.

El miedo.

Normalmente se dice que las primerizas tienen mucho más miedo a todo. Sin embargo en mi caso, ha sido todo lo contrario. en el embarazo de Sofía no tenía mucha información. No me había sumergido de fondo en el mundo de la maternidad, en el mundo de embarazos, bebés, etc. 

Estar en Madresfera me ha hecho conocer muchas historias, algunas de ellas verdaderamente tristes. Así que ahora estoy con mucho más miedo, porque sé mucho mejor todo lo que puede pasar. También haber pasado por un aborto me ha hecho algo más difícil el primer trimestre, que con Sofía tampoco pasé con tanto miedo.

Las emociones. 

Y también suele decirse que el primer embarazo es el más emocionante. Porque es la primera vez que tienes una vida dentro, porque jamás has sentido algo así… Pero yo tampoco cumplo esa regla. Este segundo embarazo está siendo MUCHO más emotivo y emocionante.

Y quizá por lo mismo. Por todo lo que sé, que me hace estar agradecida a diario por seguir embarazada y que el bebé siga creciendo sano. Quizá porque ya sé lo que me espera dentro de unos meses. Ya sé qué es ser madre, cómo es tener un hijo, cuánto se puede llegar a querer. Ahora sé cuál es la recompensa a estos meses.

Quizá también porque no sé si será mi último embarazo. En el primero estaba segura de que tendría más hijos. Ahora ya no puedo decir lo mismo. La economía, el ritmo de vida, la manera de vivir que tenemos ahora… No sabemos si volveremos a tener otro hijo o no. Así que, la posibilidad de que sea el último, hace que lo esté viviendo al máximo cada segundo, cada momento, cada semana, todo.

La seguridad de lo conocido.

Esto es bueno y malo. Es bueno porque sabes lo que hay, ya has pasado por aquí, te sientes más segura… Pero por otra parte es malo, porque te confías. Esta vez ha habido días en los que ha tenido que ser Carlos el que me recuerde que tengo que pedir la carne muy hecha. 

En el embarazo de Sofía estaba todo todo el día alerta. ¡Con todo! Esta vez estoy más relajada y, sin duda, bajar la guardia siempre te hace más vulnerable.

Y para ti, ¿cómo has vivido esa diferencia entre los embarazos?

Sonríe, crear vida es algo mágico. 

Marta

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