Escapada a Granada: recomendaciones

¡Buenos días! Hoy os enseño nuestra mini escapada para dos a Granada. Desde que nació Sofía no habíamos hecho algo así, siempre hemos viajado con ella o por trabajo. Así que antes de que llegue Carlitos JR decidimos hacer algo juntos y solos.

La verdad es que nos encanta estar en familia. En muchas ocasiones nos “arrepentimos” de no llevar a Sofía, porque pensábamos que tanto ella como nosotros hubiéramos disfrutado mucho de estar juntos. Pero lo cierto es que nos ha sentado de maravilla como pareja. El tiempo para hablar largo y tendido de todo, la paz, la ausencia de locuras y horarios, la intimidad… Todo.

El hotel: Maciá Real de la Alhambra.

Elegimos este hotel porque teníamos un bono Wonderbox (desde hacía dos años y medio), y era uno de los que nos entraban para una noche. Además, la noche siguiente nos salía muy bien de precio con desayuno y parking así que nos vino genial.

Es un hotel 4 estrellas y está a la altura. La habitación era súper luminosa, con una terraza inmensa que, por desgracia, no pudimos disfrutar demasiado porque nos pillaron los días más lluviosos de lo que llevamos de otoño. Las vistas preciosas, y la limpieza de 10.

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El desayuno también nos gustó mucho, era tipo buffet, no demasiado extenso pero con fantástica calidad de la comida, que al final es lo que más importa. Y la ubicación maravillosa pues en la misma puerta tenías la opción de coger autobuses que te dejaban en el centro en 10 minutos. No movimos el coche para nada.

El hotel tiene también spa y baños árabes, con una pinta increíble. Pero estos tratamientos se desaconsejan en el embarazo, así que por esta vez tuvimos que decir que no. Si los probáis decidme, ¡que lo dejaré apuntado!

Qué visitamos.

La verdad es que no habíamos organizado mucho el viaje, pues lo cogimos apenas dos semanas antes y ya las entradas a los mejores sitios estaban agotadas. Pero disfrutamos sobre todo de pasear por las calles de Granada con ese ambiente tan especial que tienen.

Primer día: Paseo de los Tristes y Alhambra iluminada.

Como nos levantamos tarde de la siesta (es lo que tiene no tener a Sofía de despertador), ya era bastante tarde para hacer nada más. Así que fuimos al centro a pasear por el Paseo de los Tristes y ver la Alhambra iluminada de noche.

Es uno de los paseos que siempre hago cuando voy a Granada, está justo en el centro y las calles son preciosas.

La Alhambra, museos y Albaycin.

Ya os digo que no consegui entradas para la Alhambra. Nos dijeron que mínimo dos o tres meses de antelación y claro, desde que soy madre no hago ningún viaje con tanto tiempo (por si acaso). Igualmente nos acercamos para pasear y ver qué podíamos ver sin entrada.

Podéis pasear alrededor de ella y ver algunos de los jardines (aunque los más bonitos os los perdéis). Además, se llega paseando hasta el Albaycin que es otra de las paradas obligatorias cuando uno visita Granada.

También podéis entrar (y de manera gratuita) a los museos del Palacio de Carlos V, que al final es toda la mañana paseando entre sus murallas y su paisaje.

El jardín botánico de la universidad y el centro de Granada.

Y por último, otra de las cosas que nos acercamos a ver es el jardín botánico de la facultad de derecho que hay en el centro de Granada. Es pequeño, pero es curioso ver una cosa así en una universidad. Además el centro esta lleno de calles preciosas (y de tiendas).

El sábado hicimos parada en el Nevada Shopping Center, básicamente porque necesitaba hacer carga de compra básica en Primark que no tengo cerca. Podéis ver todo lo que compramos en este vídeo de mi canal.

Las comidas y las cenas.

Tuvimos mucha suerte de teneros en Instagram, ya que nos recomendasteis muchísimos sitios para comer y cenar, así que íbamos un poco más “sobre seguro”. Algunos sitios nos gustaron más que otros, pero en general una maravilla todos.

Asador La Casona.

Este fue el único sitio que no nos recomendasteis, pero el primer día no teníamos ganas de coger el autobús porque llegamos justos para la comida, y nos apetecía comer y descansar. Así que buscamos algo cerca del hotel y que tuviera buenas recomendaciones y primer acierto del viaje.

Nos atendieron de maravilla, el local era súper elegante y el ambiente romántico. Nos orientaron a la hora de pedir y estaba todo delicioso.

Nos pusieron un aperitivo de crema de calabaza para probarla (toda la comida se notaba 100% casera). Después compartimos unas alcachofas con crema de almendras y una parrillada de verduras que, simplemente, estaba ESPECTACULAR. Carlos alucinó como podía estar la verdura de buena sin “nada”.

Como plato principal compartimos un solomillo de buey asado, el de él poco hecho y el mío pasado, y aún así la carne estaba muy tierna y sabrosa. Para rematar, la tarta de queso con miel de naranja y el brownie de chocolate con nueces, de los dos me quedo con la tarta, ¡deliciosa! El precio fue de unos 60€ con bebidas incluidas.

La Antigualla y Los Diamantes.

Esa noche queríamos cenar de tapeo por el centro, así que elegimos dos de los bares que mejor nos quedaban para probar las tapas. 

El primero fue la Antigualla, un bar super pequeñito y decorado tipo medieval. Probamos solo una tapa de allí, la tortilla yo y Carlos la rosca de jamón. Las tapas son muy grandes, no nos entusiasmó pero es muy “tipo estudiantes”.

Después fuimos a pocos metros al bar de Los Diamantes. Aquí comimos un par de raciones de pescado que estaban buenísimas. Me gustó bastante más que el otro, el pescado de muy buena calidad y el rebozado de unos calamares que pedimos, muy bien hecho. 

De todas formas, en cuanto a bares de tapas nosotros estamos muy mal acostumbrados en Linares, porque ponen unas tapas impresionantes de calidad, de cantidad, de precio y de curradas. Así que ninguno de los dos fue una sorpresa. La consumición suele estar en torno a 2,5€ con tapa y la  media ración a 10/12€.

Entre brasas.

El viernes comimos en un restaurante del centro que también nos habíais recomendado y que dio la casualidad que el dueño era de Linares, así que nos hizo más ilusión aún.

Nos pusieron un aperitivo de secreto ibérico a la brasa que estaba simplemente delicioso. Bien hecho, tierno y sabroso. 

De entrantes pedimos una ensalada César que para ser lo “típico” estaba buenísima. Los dos coincidimos que el pollo estaba super rico y que no se hacía “pesada”. También nos pedimos un mix de croquetas de diferentes tipos que estaban para chuparse los dedos. 

Como plato principal compartimos un solomillo de black angus, que al estar a la brasa, el sabor era delicioso. Carlos dice que la carne era mucho mejor que la del día anterior de sabor, a mí me gustaron mucho las dos porque una carne asada y otra a la brasa simplemente saben distinto.

De postre nos pedimos un coulant de chocolate que se me hace la boca agua al recordarlo. ¡Buenísimo! Por la noche no cenamos, la falta de costumbre de comer tanto nos tenía hasta arriba.

Maná True Food en Nevada Shopping.

El último día lo dedicamos a las compras. Así que la hora de comer nos pilló en el centro comercial y elegimos el único restaurante en el que quedaba sitios (cuánta gente había, ¡madre mía que locura!). 

Y tuvimos suerte, ya que tenían cosas que a mí me chiflan. Compartimos dos bowls, un buddha bowl con arroz, aguacate, pollo, granada y salsa de crema de cacahuete (impresionante la mezcla) y uno de quinoa, aguacate, huevo cocido, atún..

De postre (es obligatorio pedir cuando vamos a comer fuera), una tarta glaseada de chocolate. Ha sido SIN DUDA el mejor postre de todo el viaje. La tarta estaba deliciosa y el chocolate de la cubierta era negro. ¡Increíble!

¿Habéis estado en Granada? ¿Conocéis algo indispensable que ver/hacer cuándo estás allí?

Sonríe, España tiene rincones mágicos donde volver a enamorarte.

Marta

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